Kropusa.
  1. 01 Cal y yeso
  2. 02 Apagado
  3. 03 Soporte
  4. 04 Capas
  5. 05 Molduras
  6. 06 Reparación

Estuco, cal y escayola:cuaderno de taller sobre revestimientos decorativos y molduras

Kropusa reúne apuntes escritos sobre cómo se prepara una masa de cal, cómo se levanta un paramento capa a capa y cómo se corre una moldura con terraja. Son textos de lectura, ordenados por fases de trabajo, sin atajos ni recetas milagrosas.

Escena de apertura

El orden de las secciones sigue el orden real de una obra: primero el material, después el soporte, luego el acabado y, al final, lo que se hace cuando algo ya está roto.

Paramento revestido con estuco de cal de tono cálido, con textura irregular y marcas suaves dejadas por la llana
Imagen editorial de referencia — paramento de cal acabado a la llana
01Materiales

Cales, yesos y áridos: qué hay realmente dentro de la masa

Casi todos los acabados de los que se habla en este sitio se sostienen sobre dos familias de conglomerantes. La cal aérea endurece lentamente al reaccionar con el dióxido de carbono del aire, admite trabajos largos y permite que el paramento respire. El yeso, en cambio, fragua por hidratación en cuestión de minutos, lo que lo hace idóneo para relieves, molduras y piezas de taller, pero exige tener todo preparado antes de amasar.

Entre medias está la cal hidráulica natural, que fragua parcialmente con el agua y ofrece más resistencia en zonas húmedas o en fachadas expuestas. Elegir entre una y otra no es una cuestión de gusto: depende del soporte, de la orientación del muro, de la humedad ambiental y de si el revestimiento va a quedar visto o servirá de base para otra capa.

El árido decide el resto. La arena silícea lavada da cuerpo a los revocos; el polvo de mármol, tamizado en distintas granulometrías, es lo que permite que un estuco fino llegue a reflejar la luz. Cuanto más fina es la capa, más fino debe ser el grano, y por eso una misma pared puede necesitar tres tamizados distintos desde el salpicado hasta el último velo.

  • Cal aérea en pasta: acabados interiores, estucos finos, marmorino, trabajos que admiten secado lento.
  • Cal hidráulica natural: revocos exteriores, zócalos, paramentos con humedad ascendente o poca ventilación.
  • Yeso de guarnecido: superficies interiores lisas y bases para molduras corridas.
  • Escayola: piezas de taller, rosetones y elementos de reposición vaciados en molde.
  • Polvo de mármol: del grano medio para cuerpos intermedios al talco impalpable para el último velo.
  • Arena silícea lavada: cuerpo y agarre en capas gruesas; sin sales ni arcillas.
02Preparación de la cal

El apagado de la cal viva y el reposo de la pasta

La cal viva se apaga añadiéndola al agua, nunca al revés, y siempre en un recipiente que soporte el calor: la reacción es fuertemente exotérmica, salpica y desprende vapor. Se trabaja con protección ocular, guantes largos y ventilación, y se remueve hasta obtener una pasta homogénea, sin grumos ni terrones secos en el fondo.

Lo que ocurre después es tan importante como el apagado. La pasta se cubre con una lámina de agua que la aísla del aire y se deja reposar. Durante ese tiempo, las partículas que no se hidrataron por completo terminan de hacerlo y los cristales se afinan; una pasta joven raya y se agrieta al bruñir, mientras que una pasta madura se estira, se deja comprimir y aguanta la llana sin abrirse.

Como referencia de taller se suele hablar de semanas para trabajos corrientes y de varios meses para estucos finos y marmorino. No hay una fecha exacta: la pasta se juzga por su tacto graso, por su color blanco uniforme y por cómo se comporta al extenderla sobre una muestra.

Antes de amasar conviene retirar el agua sobrante y comprobar que no queden partículas duras: un solo grano sin apagar puede reventar la superficie meses después de terminado el trabajo.

03Base

Soporte, rasqueteado y capa de salpicado

Ningún acabado corrige un soporte mal resuelto. Antes de aplicar nada se retiran pinturas plásticas, restos de yeso mal adherido y polvo, se abren las fisuras vivas y se comprueba la absorción del muro echando agua: si desaparece de inmediato, el paramento chupará el agua de la masa y la capa perderá cohesión antes de fraguar.

La capa de salpicado se proyecta con brocha o paleta como un revoco rugoso y discontinuo, más rico en conglomerante y con árido grueso. No se alisa. Su función es crear una superficie irregular a la que agarre el cuerpo del revoco, y por eso se deja endurecer antes de continuar, manteniéndola húmeda si el ambiente es seco.

Sobre el salpicado se levanta el cuerpo, reglado entre maestras y con la planitud que exija el acabado. Un estuco pulido delata cualquier alabeo, de modo que las tolerancias en esta fase son mucho más estrictas que en un revoco rústico.

  • Retirar pinturas no minerales, eflorescencias y material disgregado.
  • Comprobar humedades ascendentes y resolver su causa antes de revestir.
  • Humedecer el soporte sin encharcarlo: mate húmedo, no brillante.
  • Reforzar con malla los encuentros entre materiales distintos.
  • Colocar maestras y respetar el espesor previsto de cada capa.
  • Dejar endurecer y curar antes de pasar a la siguiente fase.
04Acabado a la llana

Estuco veneciano por capas y el planchado final

El estuco veneciano no es una capa gruesa, sino una sucesión de películas muy delgadas de pasta de cal y polvo de mármol. La primera se extiende cerrando el poro, casi a cero; las siguientes se aplican en pasadas cortas, cruzadas y de dirección irregular, dejando que cada una tire lo justo antes de la siguiente. La profundidad óptica aparece porque las capas se superponen con ligeras diferencias de espesor y tono, no porque se cargue material.

El planchado, o ferreteado, es la operación que convierte esa superficie mate en un acabado compacto y reflectante. Se realiza con la llana bien limpia, casi plana, cuando la última capa está en su punto: aún cede a la presión pero ya no se arrastra. Se comprime en pasadas firmes y solapadas hasta que la superficie se cierra y aparece el brillo.

Errores que se pagan al final

Interrumpir un paño a mitad deja una junta visible que ninguna capa posterior disimula; por eso cada paramento se trabaja completo, de esquina a esquina, calculando el tiempo antes de empezar. Planchar demasiado pronto arrastra la capa y planchar demasiado tarde raya y quema la superficie. Y una llana con una mella mínima deja un surco continuo en cada pasada.

Conviene preparar una muestra sobre un tablero con el mismo soporte, la misma masa y la misma secuencia de capas. Es el único modo fiable de anticipar el tono final, que siempre aclara al secar.

05Marmorino

Marmorino: cuerpo mineral y pulido en superficie

Frente al estuco veneciano, más traslúcido y de capas finísimas, el marmorino trabaja con granulometrías algo mayores y con un cuerpo más presente. El resultado recuerda a una piedra caliza trabajada: mate en el fondo, con nubes suaves y con un pulido que aparece solo en las zonas comprimidas.

La aplicación se hace habitualmente en dos o tres capas. La última se cierra cuando la masa ha perdido el agua superficial, comprimiendo con la llana en movimientos amplios que dejan zonas más satinadas junto a otras mates. Ese contraste es parte del acabado y desaparece si se insiste hasta uniformar toda la superficie.

El pulido puede completarse en frío con jabón de cal o con una cera mineral aplicada muy diluida y sacada a paño. Ambos tratamientos oscurecen ligeramente el tono y aumentan la resistencia al agua, de modo que se prueban antes sobre la muestra y no directamente sobre el paramento terminado.

06Molduras

Molduras corridas: terraja, reglas y perfil en obra

Una cornisa corrida en obra se genera arrastrando un perfil metálico —la terraja— montado sobre un tacón de madera que se apoya en dos reglas guía. El perfil se recorta en chapa siguiendo el dibujo de la moldura, se lima hasta dejar el filo limpio y se monta con una ligera inclinación, de modo que corte la masa y no la empuje.

El montaje de las reglas es la parte que decide el resultado. Una se fija en el techo y otra en la pared, ambas niveladas y perfectamente paralelas al recorrido, porque cualquier variación en la separación se traduce en un perfil que engorda o adelgaza a lo largo del tramo. El material se aplica en cargas sucesivas, arrastrando entre cada una, hasta que la terraja pasa limpia sin arrancar masa.

Encuentros y esquinas

Los ángulos se resuelven cortando a inglete los tramos corridos y completando el encuentro a mano, con pequeñas plantillas del propio perfil como comprobación. Es un trabajo de paciencia: se rellena, se deja fraguar y se rebaja con gubia y lija hasta que el perfil continúa sin interrupción visible al mirar la moldura de canto.

  • Recortar el perfil en chapa y repasar el filo hasta eliminar rebabas.
  • Reforzar el tacón de la terraja para que no flexe durante el arrastre.
  • Nivelar y comprobar el paralelismo de las reglas en todo el recorrido.
  • Aplicar en cargas sucesivas, sin pretender llenar el perfil de una vez.
  • Limpiar la terraja en cada pasada para no arrastrar masa endurecida.
  • Rematar ingletes a mano y comprobar la continuidad del perfil a contraluz.
07Piezas de taller

Rosetones vaciados en moldes de cola

Rosetón de escayola en un techo, con hojas y molduras concéntricas trabajadas en relieve
Imagen editorial de referencia — rosetón de escayola con relieve concéntrico

Los moldes de cola, elaborados con gelatina reversible, permiten reproducir relieves con socavados que un molde rígido no podría desmoldear. La cola se funde al baño maría, se vierte templada sobre el modelo previamente aislado y se deja gelificar dentro de una caja de contención. Una vez fría, el molde se separa con cuidado y se sostiene con una contramolde de escayola que le devuelve su forma exacta.

Para el vaciado, el interior del molde se trata con un aislante ligero y se llena con escayola batida y desaireada. La primera pasada se aplica con brocha para que el material entre en cada detalle sin dejar burbujas; después se completa el espesor y se refuerza con fibra o con una estructura embebida si la pieza es grande.

El molde de cola tiene un número limitado de usos y se deforma con el calor de fraguado, de modo que se refunde cuando pierde definición. A cambio, es reversible: el mismo material vuelve a servir para el siguiente molde, algo que encaja bien con la lógica de un taller pequeño.

08Color

Coloración en masa y veladuras sobre el acabado

La coloración en masa consiste en incorporar pigmentos minerales resistentes a la alcalinidad directamente en la pasta. El color queda dentro del material, no encima, y por eso un roce o un desconchado no dejan una marca blanca. Los pigmentos se disuelven antes en agua hasta formar una lechada sin grumos y se añaden midiendo siempre en porcentaje sobre el peso del conglomerante seco, no a ojo.

Las veladuras trabajan en la dirección contraria: capas muy diluidas aplicadas sobre el acabado ya seco para matizar el tono, acentuar el relieve o unificar zonas con diferencias de absorción. Se aplican con brocha o esponja y se retiran parcialmente mientras están frescas, de modo que el color se acumule en los huecos y se aclare en las partes salientes.

Control del tono

Toda mezcla coloreada se prepara en cantidad suficiente para el paramento completo, porque reproducir exactamente un lote es prácticamente imposible. Conviene anotar las proporciones, el pigmento concreto y el agua empleada, y conservar una muestra fechada: es la única referencia fiable si más adelante hay que intervenir en la misma superficie.

09Conservación

Reparación de faltas en escayola y estuco antiguos

Ante una moldura antigua con hojas rotas o un estuco con desprendimientos, la primera decisión es qué se conserva. Se sondea la superficie golpeando suavemente para localizar zonas huecas, se retira solo el material que ya no está adherido y se limpian las capas de pintura acumuladas que ocultan el dibujo original.

Cuando falta un fragmento de relieve que se repite a lo largo de la pieza, lo habitual es tomar un molde de una zona íntegra y vaciar la parte perdida, ajustándola después a mano en los bordes de contacto. Si el motivo es único, se modela directamente sobre un armado ligero, comparando el perfil con la parte conservada.

El criterio general es que la reposición sea compatible y reversible: materiales de dureza similar o algo menor que el original, sin resinas rígidas que trabajen de forma distinta ante los cambios de humedad, y con las juntas de intervención resueltas de manera que el añadido pueda distinguirse al examinar la pieza de cerca.

  • Documentar el estado y el perfil antes de retirar nada.
  • Localizar y resolver la causa de la humedad si la hay.
  • Consolidar lo que se mantiene antes de reponer lo que falta.
  • Tomar moldes de motivos íntegros para reproducir los perdidos.
  • Emplear materiales compatibles con el original y de menor dureza.
  • Ajustar el color al final, con veladuras y no con pintura cubriente.
10Contenidos

Qué se publica en Kropusa

Kropusa es un proyecto editorial independiente dedicado a documentar por escrito las técnicas de la estucaría decorativa y del relieve en yeso. Todo el material del sitio es de lectura libre y está redactado en forma de apuntes ordenados, con el vocabulario que se usa en el taller y sin promesas de resultados inmediatos.

Las secciones anteriores forman el cuerpo principal del sitio y se revisan cuando una explicación resulta confusa o incompleta. El proyecto no vende materiales, no ejecuta obras y no ofrece servicios profesionales de ningún tipo.

  • Descripciones de materiales: cales, yesos, áridos y pigmentos minerales.
  • Secuencias de trabajo por fases, del soporte al acabado.
  • Vocabulario de taller y herramientas empleadas en cada operación.
  • Criterios de decisión: cuándo elegir un conglomerante y no otro.
  • Notas sobre errores frecuentes y sobre cómo se detectan a tiempo.
  • Apuntes de conservación y reposición en piezas antiguas.
11Contacto

Cómo escribir al proyecto

Si detecta un error, echa en falta una fase del proceso o quiere proponer un tema relacionado con la estucaría decorativa, puede escribir a [email protected]. Es el único canal de contacto del proyecto.

Los mensajes se leen y se responden cuando corresponde, pero Kropusa no realiza valoraciones de obras concretas ni asesoramiento técnico personalizado sobre paramentos que no puede ver. Para eso hace falta alguien delante de la pared.